lunes, 16 de marzo de 2015





Telos


No hay en el mundo un sentido de ser como finalidad, no existe tal teleología de las cosas. No hay más allá, y si existe no es de nuestra incumbencia. ¿Para qué pensar lo impensable? Mierda, uno está acá, ahora, inmiscuido en la humanidad: ¡a fornicar! ¡a embriagarse! Si puede lea uno o dos libros, si son de Coehlo mátese. Como humano, no va a conocer otra belleza superior, confórmese con "la belleza cultural".


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