miércoles, 23 de abril de 2014

CÁNCER DE PULMÓN y el tribunal que juzgó al Dios de los mortales



Creo que he superado una marca mundial
Debería  escribirse con mordiscos  en los libros de los Guiness records:
Fumé algo más de diez mil cigarrillos
¿La causa?
La maldita necesidad de los besos y el sexo de una mujer
Que camina descreída mientras otorga monólogos a su contraparte
Pues ella cree que en sus pies se cosen algo más que las uñas
Juzga a Dios por su inminente torpeza
Por abandonar al mundo
Por devorar a los pobres
Por enseñorear la culpa
Por  injuriar a los que aman
Y sobre todo porque aunque dicen que existe
Por estos lados no se aparecido hasta el momento.
Mientras esgrime su cortaúñas se habla a sí misma en tono cálido
Y creo que me ofrece unas cuantas palabrotas
Y a continuación pone sus manos en su boquita
Y dicta un terrible veredicto:
No es más que una sombra
Que fuma millares de cigarrillos
Que se entretiene hablando mal de si mismo
Y que atrapa policías de la mente y los envuelve en el colchón que le regaló su abuelita.
¿Entonces por qué quiero besarle los ojos?

Debe ser que es un vidente, debe ser eso…

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