Pequeñas dosis de felicidad empaquetada,
corazones de colores volando por el viento,
avisando tu presencia tan llena en mí.
Algunas rosas para tapizar mi alma,
y tus sonrisas para musicalizar mis
auras.
Nubes de espuma centralizada para las preocupaciones
y escaleras al sol para tocarlas y deshacerlas.
Un cielo plasmado en azul, dorado y plata,
profundo y persistente, con extensiones, lunas portátiles para saltar y tocar
una puntica de ese cielo enlatado.
Una palabra tuya, para llevarme y recogerme en un rincón del universo,
un amor sublime que sería un acto admirable,
con la mente jugándome sucio, lavándome en negro,
con un arcoíris en la ventana dividiendo mis horizontes,
con tu mirada en mis labios,
con una similitud de divagaciones,
como este párrafo a ti,
un toque de dulzura al alma del desalmado y un desvelo cortés a tu cuerpo en mí.
sábado, 7 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
Robo
-Quiubo a ver gonorrea, se bajó del bicho.
Julián no lo pensó dos veces, ya estaba mamado. Esta semana
ya lo habían robado dos veces. El lunes le habían quitado los papeles en un
maldito Transmilenio lleno y el miércoles le habían robado la bicicleta
mientras compraba víveres en el supermercado. Ahora las ratas iban por el
celular. “Mierda, ¿Por qué putas a mi?” Julián evitaba pasar por lugares
solitarios, no sacaba a relucir sus aparatos tecnológicos y procuraba no andar
muy tarde por la calle. En general era un tipo precavido. Pero esta semana,
justo esta semana todo le había salido mal. Ahora, a las 4 de la tarde, en
medio de un parque, una garba le estaba pidiendo el “bicho”.
-No tengo hijueputa.
-¿Entonces qué es eso que se le ve en el pantalón? ¿El gomelito se va a hacer esculcar?
-Atrévase imbécil.
-¿Entonces qué es eso que se le ve en el pantalón? ¿El gomelito se va a hacer esculcar?
-Atrévase imbécil.
El ñero, la garba o la rata. Aquella especie tan conocida y
esparcida en este maldito país. Jóvenes delincuentes que se sumergen en el
mundo de la violencia y de las drogas desde pequeños. Sujetos que reproducen
como conejos, que no finalizan sus estudios y que terminan emulando las
practicas de pobreza y violencia del país. No es que sea totalmente culpa de
ellos, el estado tiene la culpa en sus inicios, fomentando la desigualdad,
extendiendo el conflicto armado, negando oportunidades, ofreciendo una
educación mediocre. Pero hay personas que, a pesar de todas estas condiciones
adversas, se las arreglan y salen adelante. Pero el ñero, la garba o la rata,
esta que está a punto de esculcar a Julián, no está interesada en salir a ningún
lado, solo quiere plata para su baretico de cripi, sus pases de perica o para
media de Michelado.
“Pa’ saber que estos hijueputa van a terminar siendo policías
bachilleres o milicos” piensa Julián mientras la rata se guarda el chuzo y se
acerca para esculcarlo. “Esculcar, requisar, la misma mierda es.”
La operación está planeada para no durar mucho. Un robo
consiste en intimidar a la víctima, hacer que entregue en el menor tiempo
posible sus pertenencias para que finalmente el ladrón emprenda la huida. Pero a
veces, las victimas no se asustan tan fácilmente ante la presencia del chuzo,
así que los ladrones deben recurrir a otras técnicas de intimidación. En este
caso Julián se ha hecho esculcar, todo bajo su propio riesgo.
El ñero esta en frente a Julián, casi que puede sentirle el
aliento, puede ver con detalle su cara llena de barros, sus dientes chuecos y
amarillentos, su gorra de ese equipo
de futbol. “Malparido.” Julián no se aguanta la pierda, y justo en el momento
que piensa esa palabra de cuatro silabas ya está cogiendo al ladrón por la nuca
y estrellándole la cara contra la rodilla. A pesar de que tienen fama de
veloces y ágiles, esta vez no le ha servido de nada a la rata, Julián tomó una ventaja
infinitesimal que ahora mancha su rodilla de sangre.
-¡MIRE BIEN A QUIEN VA A ROBAR LA PROXIMA VEZ RATA HIJUEPUTA!
La garba cae sorprendida en su propio juego, el de la
violencia. Seguramente, mientras el gomelito parado le llena el estomago de
patadas, él ya está pensando en su venganza. Le va a mandar a todo el parche de
ratas, le va a dejar ese estomago como colador, esa carita va a quedar pa’ limpiar
pisos… pero entonces todo se vuelve
borroso y el buen ñerito se va a dormir.
¿De dónde saca un
tipo normal tanta ira como para dejar inconsciente a un ñero?
WELCOME TO THE TERCER MUNDO.
Julián se detiene. Eso fue por su bicicleta y por su maleta,
pero aun no es suficiente. Se pone de cunclillas al lado del cuerpo de la rata
ensangrentada y empieza a esculcarle los bolsillos. Una navaja, una bolsa con
diez lucas de cripi, un IPhone y cincuenta mil pesos en efectivo. Hace un paneo
general de la rata y se da cuenta que los zapatos están severos. Se los
desamarra y Julián, con una sonrisa en su cara, su pantalón manchado de sangre
y sus bolsillos llenos, recita un viejo adagio popular para clamar su
conciencia mientras deja el parque:
“Ladrón que roba ladrón tiene cien años de perdón”
martes, 19 de noviembre de 2013
De cómo me di cuenta que no era poeta…
El poeta, aquella figura borrosa que supuestamente
encontramos en las estanterías de las bibliotecas, en algunos eventos
culturales, en los parques con forma de bustos, e inclusive, en centros de
rehabilitación o en fiestas perpetuas. La
pregunta es: ¿Quién es realmente el poeta? Al igual que con el “artista”, hay
toda una discusión ontológica y literaria alrededor de esta figura. ¿Es quien escribe
poesía? ¿Es algún emisario de las fuerzas místicas de la belleza y el deseo? ¿Es
una forma de vida que implica pasión y autodestrucción? Aun más, ¿Se es poeta solo
cuando se reconoce socialmente como tal, o antes? Para esta clase de
interrogantes, al igual que la de “Dios”, es mejor simplemente decir lo que no
es.
Hace un muy buen tiempo, y en el proceso de descarte, empecé
a observar a las personas de mi entorno, su actitud frente a la vida, a la
literatura y a las personas; por ultimo me examiné a mí. En un principio me
consideré poeta, elegido por no sé qué fuerza mística para escribirle tanto a
las cosas más grandes como las más
cotidianas de la vida y para comunicárselas al resto de los mortales. Nunca
había estado tan equivocado. Luego habría de darme cuenta que no era tan
especial ni tan brillante como había creído en un principio. Todo gracias a una
Femme Fatale (como dirían los poetas
o los intelectuales) quien me hizo caer en cuenta del error en el que estaba, y
me permitió repensar el concepto de poeta.
Como ya dije, en ese momento consideraba al poeta como
un sujeto que ostentaba el poder de la “palabra mágica” en el sentido de que además
de exaltar la belleza de las cosas, también podía evocar sentimientos y emociones
en las personas normales. Resulta que en esa época yo sostenía una relación un
tanto tormentosa con una compañera. Por esas cuestiones de la vida yo solía
visitarla con frecuencia a su casa, en donde mantenía durante todo el día el
resto de su familia. Lo interesante, es que aprovechábamos el trayecto entre la
portería del conjunto y su apartamento para darnos pequeñas y sustanciosas
muestras de cariño. Luego de haber pasado una tarde en su casa, bajamos al zaguán
de su edificio y nos sentamos en una pequeña escalera a “charlar” con más
intimidad.
Los besos iban y venían. Ambos, con los ojos cerrados,
estábamos dichosos. Un rato muy bueno. En mi mente, el pequeño imaginario de
poeta saltaba de la dicha celebrando ese candente logro. En ese momento, el
poeta se arma de maricadas y sabotea el panel de control cerebral. Sin nadie
que defendiera mi raciocinio, y justo en el momento que separamos las bocas
para tomar aire, empiezo a declamar unos verso inventados. Inmediatamente todo
el ambiente que se habíamos formado se rompió y ella empezó a reír a
carcajadas. En mi estomago la sensación
de vergüenza, en mi cabeza los organismos de seguridad mataban al poeta a punta
de golpes, y al frente mío, ella se rompía de la risa.
Yo me reía junto a ella, para no sentirme avergonzado,
para intentar asimilar lo que había pasado. ¿No era yo el poeta poderoso? ¿No
podía yo evocar las más maravillosas sensaciones del mundo? ¿No era yo especial?
¡Claramente no! El poeta que yo llevaba dentro no era más que una gran farsa
alimentada por toda la mierda que había consumido mi cerebro. Me había
estrellado con la realidad y el idiota no sobrevivió. No tenía porque hacerlo,
él era toda una mentira.
Fue en ese momento en el que me baje de la nube. Yo no
era nadie especial, ni un elegido ni nada parecido. Yo era un tipo normal, con situaciones
normales que no ameritaban tanto drama, uno más entre miles de millones que se
creían poetas, que tramaban mujeres a punta de versos chimbos, y yo ni si
quiera eso podía hacer.
Después de haber reaccionado, intente volver a
besarla, intentando olvidarme de aquel pequeño sujeto que me había hecho quedar
como un idiota. Ese día ella no quiso volver a besarme, fue como si de chico interesante
hubiera pasado a ser un payaso… ¿Y quién
quiere besarse con un payaso?
Al salir de su conjunto y dirigirme hacia mi casa pensé
en lo ridículo que había sido, y en el ridículo que hacen día a día muchas
personas que se creen poetas, pero que no son más que un puñado de imbéciles e
ilusos con el ego hinchado solo porque se creen especiales. Pensé en las paginas de Facebook, en los hipsters de Twitter, en los idiotas que se inyectaban en nombre de la poesía. ¿Eran esos los poetas? Al parecer si, esos farsantes eran los poetas que nos tocaban. Y bueno, había que vivir con ellos.
En los días siguientes pude seguir confirmando que no
era un poeta, y que por lo tanto no tenía que preocuparme por tener grandes
aspiraciones poéticas, o desperdiciar mi vida en una actividad que seguramente
me mataría de hambre. Desde entonces, he estado buscando conocer a un poeta
real, sin tanto espectáculo ni drama, simplemente una persona normal que sepa
hacer lo que se supone se hace con la poesía.
viernes, 8 de noviembre de 2013
Graciosa soledad
La abrumadora sensación
de una soledad infinita
me abraza con lentitud
y firmeza
como un grano de arena
es abrazado
al interior de una
almeja.
de una soledad infinita
me abraza con lentitud
y firmeza
como un grano de arena
es abrazado
al interior de una
almeja.
Lo curioso
es poder entender
que esta almeja metafórica
parará eventualmente
en el plato de algún
imbécil ricachón
quien la comerá
con tanta gracia
que el público
estallará
en una sonora
carcajada.
es poder entender
que esta almeja metafórica
parará eventualmente
en el plato de algún
imbécil ricachón
quien la comerá
con tanta gracia
que el público
estallará
en una sonora
carcajada.
De esta forma,
la soledad queda
relegada,
hecha a un lado,
transmutada en
risa ridícula
y manoteos
estruendosos.
la soledad queda
relegada,
hecha a un lado,
transmutada en
risa ridícula
y manoteos
estruendosos.
miércoles, 31 de julio de 2013
Le odio
Lo detesto.
Detesto al sujeto que aparece en el espejo cada vez que me
paro frente a él. Odio sus labios gruesos, su boca grande y sus ojos extremadamente
pequeños. Odio también su corte “moderno”, su torso grueso y sus brazos
delgados. Odio sus grandes, gordas y gelatinosas piernas. Odio sus profundas
ojeras y su cara accidentada. Además, odio su nariz llena de espinillas y su espalda
brotada… Le odio de forma integral, tanto física como psicológicamente.
Odio al sujeto que está ahí, quieto, de pie.
Y después de todo no logro expresar lo mucho que me detesto.
lunes, 8 de julio de 2013
Acción antiséptica
Las pastillas desinfectantes están regadas por todo el piso. En la radio
suenan las mismas canciones de siempre, en el mismo orden y a la misma velocidad. La
mañana se aproxima con paso firme, como dicen por ahí: "Sin prisa pero sin
pausa". La sala de estos apartamentos debe quedar limpia antes de las cinco de la mañana y cada segundo que marcan los relojes permite sentir la proximidad de su
aliento.
Cerca, cerca, cerca.
Cerca, cerca, cerca.
Ha caído el sueño sobre Dios y sus hombres. Bajo la vieja luna los humanos sueñan y tienen pesadillas, algunos hacen el amor o se van de fiesta. Mientras tanto, mas allá de los postes de luz falsos, la bóveda celeste se mueve con lentitud, siendo observada solamente por algunos celadores solitarios y varios estudiosos con menos compañía que la de un idiota en Internet.
A esa hora, en la sala de un apartamento al noroccidente de Bogotá hay una muchacha que nada entre sangre, orina y vomito. Sus amigas la observan impotentes y con miedo... no, con miedo no, CON TERROR. Y no es porque se les fue la dosis de alguna droga traída de la L, o porque el aborto clandestino les salió mal. No, no es nada de esto. Lo que realmente esta sucediendo es un rito de iniciación fuera de control. Una escena al mejor estilo de las ridículas películas de terror americanas (Oh glorioso Hollywood)... una reunión de brujas jóvenes y desesperadas. Cinco niñitas bobas que entregan sus vientres a Satán con el único fin de obtener mas poder y una idiota que está siendo probada por entidades sobrenaturales. Los corazones palpitantes, los ojos desorbitados, las extremidades temblorosas, los rostros pálidos y los estómagos de caviar y lasagna aun no se acostumbran a ver un cuerpo contorsionarse de esa forma (Muydemasiadoviolenta), y menos en medio de tan repugnante pócima como lo es el vomito y los orines de niña con sangre de gato. Luego de unos minutos de blasfemias, torceduras musculares y mordidas el pacto ha sido cerrado... pero los demonios no se comprometen a hacer aseo, así que ellas verán como limpian el desastre. Son los demonios en plena ciudad de Bogotá, a las 3 de la mañana de todos los días, pasando el trapero por encima de una baldosa blanca y brillante... Sabrá Mandraque para que querían tanto poder esas niñitas. Espero que no salgan este fin de semana de rumba.
Y nadie escuchó nada, todos estamos durmiendo ahora mismo. Bien dormidotes. Frente a esta clase de posesiones infernales no hay ciencia que valga... ¿O si? Siempre que querido que un académico presencie estos rituales satánicos y explique lo que allí sucede.
¿Que tan frecuentemente leerán los científicos su Tarot?
A esa hora, en la sala de un apartamento al noroccidente de Bogotá hay una muchacha que nada entre sangre, orina y vomito. Sus amigas la observan impotentes y con miedo... no, con miedo no, CON TERROR. Y no es porque se les fue la dosis de alguna droga traída de la L, o porque el aborto clandestino les salió mal. No, no es nada de esto. Lo que realmente esta sucediendo es un rito de iniciación fuera de control. Una escena al mejor estilo de las ridículas películas de terror americanas (Oh glorioso Hollywood)... una reunión de brujas jóvenes y desesperadas. Cinco niñitas bobas que entregan sus vientres a Satán con el único fin de obtener mas poder y una idiota que está siendo probada por entidades sobrenaturales. Los corazones palpitantes, los ojos desorbitados, las extremidades temblorosas, los rostros pálidos y los estómagos de caviar y lasagna aun no se acostumbran a ver un cuerpo contorsionarse de esa forma (Muydemasiadoviolenta), y menos en medio de tan repugnante pócima como lo es el vomito y los orines de niña con sangre de gato. Luego de unos minutos de blasfemias, torceduras musculares y mordidas el pacto ha sido cerrado... pero los demonios no se comprometen a hacer aseo, así que ellas verán como limpian el desastre. Son los demonios en plena ciudad de Bogotá, a las 3 de la mañana de todos los días, pasando el trapero por encima de una baldosa blanca y brillante... Sabrá Mandraque para que querían tanto poder esas niñitas. Espero que no salgan este fin de semana de rumba.
Y nadie escuchó nada, todos estamos durmiendo ahora mismo. Bien dormidotes. Frente a esta clase de posesiones infernales no hay ciencia que valga... ¿O si? Siempre que querido que un académico presencie estos rituales satánicos y explique lo que allí sucede.
¿Que tan frecuentemente leerán los científicos su Tarot?
Volviendo a temas serios y comprobables en la realidad, podemos decir que la tierra, que tiene forma de papa achatada, no se detiene. En este mismo instante es la hora de la siesta en algún lugar del mundo.
Allí, después de las dos de la tarde, una anciana
se asoma por la ventana del tercer piso de su casa. Inmediatamente, se acercan varias torcazas
que la miran indagantes, como si buscaran algo. La viejita sonríe y extiende el
brazo por la cornisa, abre su mano y deja caer unos cuantos trozos de pan. Las aves se abalanzan sobre el pan como si esta fuese la ultima comida de sus vidas.
Así todos los días, una y otra vez.
Hasta que, en una tarde de Agosto, la anciana cae de la ventana y muere. Esos regueros son tristes y difíciles de lavar, tanto del piso y de las paredes como del recuerdo.
A la larga los eventos de la vida son totalmente arbitrarios e inesperados. En un apartamento se reúnen seis jóvenes a fumar marihuana. Como es natural, traen consigo todos los artilugios necesarios para desarrollar el acto: Candela, cueros, trillador, pipa de agua y lo mas importante, distintas variedades de marihuana.
Luego de haber realizado toda la parafernalia que armar el "bareto" implica se dedican a fumar. Con el fin de evitar problemas, acuerdan que el humo debe ser expulsado por la ventana, que da al patio trasero, y de esta forma evitar que el aroma se acumule dentro del recinto. Luego de unos minutos de risas y bromas, alguien llama a la puerta. Con la tranquilidad característica de estos estados, el anfitrión se dirige a la ventana para revisar quien se atreve a interrumpir tan sacro momento. Cual no será su sorpresa al percatarse que quienes golpean a su puerta son nada mas y nada menos que dos uniformados, agentes públicos dispuestos a hacer cumplimiento de la "ley" y las "buenas costumbres". Y como todos sabemos, el consumo de marihuana no esta bien visto por "ciudadanos de bien" como las vecinas chismosas o los que votaron por Uribe, quienes inmediatamente sintieron el olor de tan ignominiosa planta, decidieron llamar a las autoridades competentes...
Señores, ahora presencian un ataque de paranoia genera. Sus cabezas imaginan el resto.
Son las cuatro de la mañana y no he limpiado nada. Creo que debería dormir.
Así todos los días, una y otra vez.
Hasta que, en una tarde de Agosto, la anciana cae de la ventana y muere. Esos regueros son tristes y difíciles de lavar, tanto del piso y de las paredes como del recuerdo.
A la larga los eventos de la vida son totalmente arbitrarios e inesperados. En un apartamento se reúnen seis jóvenes a fumar marihuana. Como es natural, traen consigo todos los artilugios necesarios para desarrollar el acto: Candela, cueros, trillador, pipa de agua y lo mas importante, distintas variedades de marihuana.
Luego de haber realizado toda la parafernalia que armar el "bareto" implica se dedican a fumar. Con el fin de evitar problemas, acuerdan que el humo debe ser expulsado por la ventana, que da al patio trasero, y de esta forma evitar que el aroma se acumule dentro del recinto. Luego de unos minutos de risas y bromas, alguien llama a la puerta. Con la tranquilidad característica de estos estados, el anfitrión se dirige a la ventana para revisar quien se atreve a interrumpir tan sacro momento. Cual no será su sorpresa al percatarse que quienes golpean a su puerta son nada mas y nada menos que dos uniformados, agentes públicos dispuestos a hacer cumplimiento de la "ley" y las "buenas costumbres". Y como todos sabemos, el consumo de marihuana no esta bien visto por "ciudadanos de bien" como las vecinas chismosas o los que votaron por Uribe, quienes inmediatamente sintieron el olor de tan ignominiosa planta, decidieron llamar a las autoridades competentes...
Señores, ahora presencian un ataque de paranoia genera. Sus cabezas imaginan el resto.
Son las cuatro de la mañana y no he limpiado nada. Creo que debería dormir.
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